En una noche como cualquier otra, en vísperas de sembrar duda y oscuridad, un destello se ve dentro de la ciudad. Las estrellas lideran el batallón contra la contaminación de un pueblo vivaz.

Las calles, llenas de inquietud, anhelan el paso de los espíritus nocturnos, con el único fin de derrumbarlos con el veneno creado por ellos mismos. Sin embargo, la luna es aún bella y joven, y un poco de esmog no es molestia alguna.

Aquel destello, se vuelve cada vez más ruidoso, volviéndolo imposible prescindir de él. Sonidos místicos lo acompañan, acechándote con cada paso que das por el pavimento.

Uno, dos, ocho, veinte, cincuenta, cien. La suma de individuos no para, no se detiene, así como el ímpetu que traen consigo mismos.

Momentáneamente, Harpócrates silencia a toda presencia animada, pero termina siendo socavado por los decibelios que ascendieron causados por Apolo.

La llegada del estelar de la noche se ve en el horizonte. Con cada minuto que transcurre, con cada paso electrificado, con cada latido, con cada gota de sudor gélido, la sed musical se apacigua.

DJ T por primera vez en el nuevo Groove.

La música me somete antes de lo anticipado. A un costado de la tornamesa, con la bocina adentrándose en mi psique. Las distintas oleadas marcan movimientos y ritmos distintos y singulares.

A mi lado, tres individuos están por detonar una bomba neuronal, era solo cuestión de tiempo indeterminado para que mutaran en forasteros. El día era un recién nacido, con tan solo dos horas de vida.

Luiza y compañía ceden el trono al alemán después de calentar motores. El estelar provoca aullidos por parte de los lobos. Dj T se presenta en la nueva casa.

La selección de Dj T siempre fascinante, nunca decepcionante; vibrante de pies a cabeza. El sudor corre sobre nuestras pieles, al mismo tiempo, nuestras mentes y corazones se sincronizan y crean una conexión que solo pocos se atreven a intentar y menos logran concretar.

La sala se torna espaciosa, dejando aún más lugar para los deseosos y aglotonados danzantes.

Por un instante el mundo se detiene: Cierro mis ojos y la gente a mi alrededor desaparece, dejándome en trance solo con la música y la temperatura elevada. Al regresar, la pista está repleta de aromas, fragancias particulares de un club nocturno a las tres de la mañana.

Ravers con celulares en mano, retratan y capsulan recuerdos a través de vídeos y fotografías, con su elixir en la otra mano, protegiéndolo como si de un tesoro se tratase.

Doce minutos antes de las cuatro de la mañana, y la pista empapada de sudor, alcohol y cenizas, escurría con todos esos fluidos tan característicos del libertinaje placentero y caprichoso, digna de recrear el jardín de las delicias.

Cinco de la mañana con cinco minutos. La velada en Groove llega a su fin, pero la fiesta continúa en la ciudad que capturó al sol.

Sencillo escuchado durante la velada.
Sencillo de DJ T bajo el sello discográfico Get Physical.

https://www.instagram.com/dj_t._official/

https://www.instagram.com/groovemexicali/

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