Más de 150 personas asistieron en la cúspide de la noche. La mitad de ellas no paró de bailar.

Las vibraciones de la música de Joeski convertían el piso en un trampolín. La atmósfera del nuevo recinto dista de lo que solía ser; el espacio de la pista, reducido por las mesas, mantiene a los ravers más cerca que antes.

La temperatura amenizaba el ambiente brindándole frescura y serenidad a los dichosos danzantes y observadores, purificando el aura de cada criatura.

En instantes, manadas se formaban para bailar a su propio ritmo; sonrisas, carcajadas, gritos y aplausos eran indicadores del potencial que las tinieblas y oscuridad de la noche contenían.

El tech-house de Joeski era singular e inconfundible, los sonidos y mezclas de música latina dejaban su carácter sellado dentro de los muros de Groove.

El estelar de la noche se mantuvo firme y constante con sus sonidos y ritmo, domando a los apolíneos y dionisíacos. A piedad de él, les dejaba refrescarse con la ambrosía adictiva.

El rugido del protagonista atrajo progresivamente a cada presa a la pista de baile, elixir en mano en algunos de estos desamparados. El fiel instrumento y aliado de los dj’s, Pioneer, no pasó desapercibido.

El delirio causado por la música despertaba sentidos íntimos y apasionantes en las víctimas de la deidad manifestada.

Las llamas sintéticas giraban de un lado a otro, sin escape alguno de ellas, deslumbraban desde el más insigne bailarín hasta el más misterioso pensador.

Los danzantes, con celular en mano, pintaban el recuerdo del comienzo de una aventura plena desbordante de emociones de las mentes embelesadas. Incluso Joeski supo que la velada sería inolvidable al tomar su celular y capturar tan especial ocasión.

Tanto rostros familiares como nuevos se iluminaron durante el renacimiento del club nocturno.

Además de Joeski, nombres como Luiza, Geo Ceballos, Armand Padila e incluso Jay Blakk de Climbers se hicieron presentes entre el fulgor y las tinieblas.

Entre lapsos, parecía haber más gente de la que en realidad había, pues la intensidad de los movimientos radicales e imponentes era tal, que compensaba las minúsculas aberturas que se avistaban en la pista.

Los visuales fueron otorgados por un par de televisores que reproducían un serie de vídeos provocativos y alucinantes.

Aunque la pista se disipaba por minutos, los apolíneos y dionisíacos enterraban la ausencia con cada pisoteada.

A diferencia del Groove de Calafia, este tenía a meseros atendiendo a las criaturas de la noche.

Alrededor de las 4:30 de la mañana, la pista no podía meter ni un alma más, pues rebosaba de seres famélicos por música electrónica.

Joeski finalizó su set y se despidió cediendo el trono a un par de dj’s locales que mantuvieron la pista de baile llena de electricidad.

Entusiasmadas franjas rojas y azules brillaron alrededor de las 4:50 de la mañana, dando el primer aviso del cierre. Las luces blancas dieron el segundo aviso a las 4:57 de la mañana. El tercer y último aviso, a las 5:01 de la mañana se manifestó, con un cierre ligeramente desafinado por parte de los locales, pero aún así, una noche enaltecedora para la madre Luna y sus hijas.

Así, Joeski y compañía dan inicio a la nueva temporada en un renovado y mejorado Groove, con cientos de recuerdos por escribir.

Sencillo escuchado durante la noche.
Sencillo de Joeski en colaboración con E-Man. (Defected Records)

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